1.
¿A tu hijo(a) le costó iniciar conversaciones o unirse a un grupo (en el colegio, parque, actividades)?
2.
¿Evitó situaciones sociales por miedo a ser juzgado(a), rechazado(a) o a “quedar mal”?
3.
¿Se quedó solo(a) con frecuencia en recreos, descansos o espacios sociales?
4.
¿Tuvo dificultades para mantener una amistad (peleas frecuentes, malentendidos, rupturas repetidas)?
5.
¿Le costó interpretar señales sociales (bromas, límites, tono, espacio personal) y eso generó conflictos?
6.
¿Interrumpió mucho, habló demasiado o no esperó turnos en conversación, y recibió quejas por eso?
7.
¿Le costó expresar lo que siente o necesita sin explotar, callarse o ponerse agresivo(a)?
8.
¿Tuvo problemas para resolver conflictos (negociar, pedir perdón, ceder, ponerse en el lugar del otro)?
9.
¿Dijo que “no tiene amigos” o que se siente excluido(a), ignorado(a) o no invitado(a)?
10.
¿Se notó triste, ansioso(a) o irritable debido a temas de amistad, rechazo o soledad?