1.
¿Tu hijo(a) evitó situaciones por miedo (ir al colegio, dormir solo(a), quedarse sin un adulto, hablar en público, baños, oscuridad)?
2.
¿Pidió acompañamiento constante o se alteró al separarse de mamá/papá u otro cuidador?
3.
¿Tuvo miedo intenso a ciertos lugares o momentos (noche, recreo, transporte, visitas, clase específica)?
4.
¿Presentó síntomas físicos por miedo (dolor de barriga, náuseas, temblor, sudoración, corazón rápido)?
5.
¿Hizo muchas preguntas repetitivas para sentirse seguro(a) (“¿y si pasa algo?”, “¿me va a pasar algo malo?”)?
6.
¿Tuvo crisis de miedo (llanto fuerte, pánico, berrinches) cuando debía enfrentar lo que teme?
7.
¿Necesitó rituales o conductas de “seguridad” para calmarse (revisar puertas, luces, llamar, confirmar repetidamente)?
8.
¿El miedo afectó su sueño (no querer acostarse, despertares, pesadillas, necesidad de dormir acompañado)?
9.
¿Dejó de hacer actividades normales por miedo (deporte, salidas, tareas, interacción social)?
10.
¿El miedo generó conflictos familiares o problemas escolares (faltas, llegadas tarde, discusiones frecuentes)?