1.
¿A tu hijo(a) le costó conciliar el sueño (tardar mucho en dormirse)?
2.
¿Se despertó varias veces en la noche o tuvo sueño inquieto?
3.
¿Se despertó muy temprano y no logró volver a dormirse?
4.
¿Se quejó de cansancio durante el día o se quedó dormido(a) en momentos inapropiados?
5.
¿Tuvo cambios importantes de horario (acostarse y levantarse a horas muy diferentes entre días)?
6.
¿Hubo resistencia fuerte para irse a la cama (discusiones, rabietas, “un capítulo más”)?
7.
¿Usó pantallas cerca de la hora de dormir o se quedó con el celular/tablet/TV hasta tarde?
8.
¿Tuvo pesadillas frecuentes, miedo a dormir solo(a), o ansiedad al acostarse?
9.
¿La rutina de la mañana fue caótica (se levanta tarde, corre, se demora, llega tarde o con estrés)?
10.
¿Las dificultades de sueño afectaron el rendimiento, el ánimo o la convivencia (irritabilidad, llanto, baja concentración)?