1.
¿Tu hijo(a) pasó más tiempo en pantallas del acordado o de lo que consideras saludable para su rutina?
2.
¿Se enojó, discutió o tuvo rabietas cuando se le pidió apagar el celular/tablet/TV o pausar el juego?
3.
¿Usó pantallas para calmarse casi siempre (ansiedad, aburrimiento, tristeza, enojo), como principal estrategia?
4.
¿Descuidó tareas, responsabilidades o actividades por estar en pantallas?
5.
¿Perdió interés por actividades sin pantallas (juego físico, lectura, deporte, hobbies, socializar)?
6.
¿Mintió, escondió el uso, o buscó “usar a escondidas” (por ejemplo, en la noche o cuando no lo ven)?
7.
¿Mostró irritabilidad, ansiedad o inquietud cuando no tuvo acceso a pantallas?
8.
¿Tuvo problemas por contenido o interacción online (mensajes inapropiados, desconocidos, contenido que lo alteró, conflictos en chats)?pantallas, cambiar de actividad, esperar turno)?
9.
¿Se desveló o tuvo sueño insuficiente por uso de pantallas, especialmente en la noche?
10.
¿El uso de pantallas afectó la convivencia familiar (peleas frecuentes, menor comunicación, aislamiento, conflictos repetidos)?